sábado, 8 de diciembre de 2012

Indagación de la literatura


Hace unos días encontré una entrevista audiovisual realizada a Martín Gambarotta en el canal de televisión del Instituto Cervantes, algo que dijo me hizo recordar a un lector ocasional quien, al ver a Borges en la calle, le agradeció haber descubierto, por sus comentarios, la prosa de Stevenson, en un momento el autor de Punctum menciona como un feliz hallazgo el haber leído “el arte de la poesía” de Ezra Pound, fui hacia una breve introducción del texto y me pareció que aquel poeta ofrecía desde el entendimiento de su oficio una lectura clara sobre la necesidad de construir sentido crítico por parte de algunos escritores, aconsejando no reiterar con palabras prestadas antiguas ideas, concepciones y estéticas.
Para Gambarotta estas escrituras y ensayos en prosa semejan “poemas como manuales para quienes quieren empezar a escribir”, donde sus textos resultan “democráticos” y esclarecedores, pero hay algo entre sus respuestas que rescato mucho, producto de las sucesivas lecturas recomendadas:

la idea de que la literatura es tratar de buscar que es la literatura”.

Según sus palabras “la indagación misma vendría a ser la respuesta, a veces uno piensa que podría haber un sentido mayor para la literatura pero en realidad esa indagación misma es lo que termina siendo literatura, por ende la indagación de la literatura sobre literatura es literatura"

Martín Gambarotta finaliza la entrevista con la lectura de un poema propio, unos versos que me hicieron recordar una escena de “Poesía”, la película de Lee Changdong donde un profesor de literatura, en un taller de escritura, les pregunta a sus alumnos cuántas veces vieron una manzana, para después decirles que en realidad “nunca vieron una manzana”.

Cuando se corta por primera vez
un pomelo en un lugar desconocido
con un cuchillo de punta redonda
y poco filo, más apto en realidad
para untar manteca, el pomelo se vuelve
más extraño que el mundo que lo rodea
de modo que mirarlo detenidamente
por demasiado tiempo antes de partirlo
es una invitación al pánico.

Cortó un pomelo transversalmente partió la mañana en gajos raros
la carne rosada expuesta por primera vez
hirió con énfasis su mundo intraducible
generando una pausa acá en el contexto de la fruta acuchillada

No esta dado el contexto para cortar un pomelo
pero igual corta el pomelo y así cambia el contexto dado
con un ademán ficticio produce y no produce
una alteración momentánea que oblitera el único dato cierto
nunca hubo fruta por cortar.


Viendo atrás, en otra entrevista, no puedo dejar de reconocer la claridad conceptual de este gran poeta, y la coherencia, con respuestas como esta, donde refuerza con otras palabras las mismas inquietudes con respecto a la escritura:

Pero mirando hacia atrás me parece que todo es indagación. Todo era preguntarse qué es escribir, qué es un texto, para responderme qué es escribir, qué es un texto, por no decir qué es literatura. Y digamos que la mayoría de los sistemas literarios o de los sistemas, o la mayoría de los escritores que interesan finalmente están indagando eso. Los sistemas pueden incluir muchas cosas y cuantas más cosas incluyan, mejor

Y no se trata en este caso, como dice Pound que “no corresponde a los modernos decirlo de nuevo ni empañar la memoria de los muertos diciendo lo mismo pero con menos habilidad y convicción” no, en este caso, puntualmente de crítica literaria, la inquietud u obsesión de Gambarotta es ir detrás de lo que sucede en el momento en que sucede, la ineludible necesidad de indagar qué y porqué ocurre esto que llamamos literatura, es algo que va más allá de un mero sentido crítico.

Si como dice el poeta y ensayista norteamericano “La gran literatura es sencillamente idioma cargado de significado hasta el máximo de sus posibilidades” les cabe a los poetas indagar sobre el alcance ilimitado de tales posibilidades, una tarea ciclópea, que tiene tantas aristas como escritores existen, extendiéndose por el aumento de las lecturas y las variaciones de los contextos.

Si el autor asegura que “El hecho poético preexiste” entonces es menester intentar desarmar el concepto y volver a unir sus piezas, como si fuera un jarrón de porcelana arrojado al suelo del entendimiento. Construir de nuevo la figura, según hayamos desarticulado por completo el sentido de la afirmación.

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