lunes, 2 de febrero de 2026

En este discurrir

En este discurrir del margen, que atraviesa el eje donde suelo dirimir conjeturas, interpelo vanamente sobre lo que antecede, acaso una nube que todo lo cubre, segmentos que parecen conceptos, con sedimentos propios de una fuga que marcarán las ideas de otros versos.

Hacia allí evado una teoría, cuando la construcción es abandono, a pesar de las perfectas torres de cristal.

Lo incomprensible de una nervadura, mientras trato de reptar hacia el sol con sus volutas efímeras de polvo, las repisas de los muebles pintados de verde.

Este pulso no es mío, los trazos que pinté no tienen silencios en común, ni juntura alguna, solo hay un punto en blanco al final del poema. 

domingo, 18 de enero de 2026

Sobre las diferentes formas de lectura

Me interesó un entendimiento que descubrí recientemente en una entrevista publicada en la revista Carapachay, realizada al poeta, músico y guionista Alberto Muñoz, cuya obra ha estado atravesada por la geografía del Delta, específicamente el Arroyo Espera, en el corazón del Tigre, provincia de Buenos Aires.

Lo que me pareció sumamente luminoso fue la comprensión de la lectura concebida desde un plano muy amplio, el autor lo resume con una anécdota, decía Muñoz que una vez, mientras hablaba con un isleño de nacionalidad paraguaya, a quien invitó a tomar unos mates en un muelle, notó que este hombre, de nombre Celso, no paraba de mirar el río mientras escuchaba, cuando el poeta le pregunta qué es lo que miraba, el hombre simplemente le dijo "mañana tenemos crecida, hoy a la noche llueve" y algo también sobre algún tipo de pescado que iba a haber, ahí es donde aparece la idea que expresa Muñoz, al decir que lo que estaba haciendo el isleño era leer el río "y el río se lee, así como en la Edad Media se leía la fachada de las iglesias", y puso como ejemplo la Basílica de Luján, que por fuera, arquitectónicamente, está custodiada por monstruos y gárgolas que miran para abajo, y que si había una lectura de esa situación, era que adentro de la iglesia estabas protegido de esos monstruos, que esas gárgolas de cemento estaban afuera, porque no podían entrar a la iglesia, en consecuencia, todo eso representaba una lectura, una piedra es también un libro.

Entonces, decía Muñoz, que lo hay que tratar de entender de todo esto es que el lector es piedra, el lector es agua, es lector es cielo, es olfato, lo que hace comprender que la lectura compete a todos los sentidos, y que asi como uno lee un libro, también lee gente.

Me pareció un buen discernimiento.

La entrevista culmina con un extenso poema del autor, solo tomo unos versos al pasar:

"que el desierto es matemática en estado de arena"...

PD: habría que trenzar alguna cuerda para llevar esta comprensión tal como la concibió Jacobo Fijman cuando dijo “Muchas veces acaece que el poeta veraz es traído a las tinieblas mismas de la muerte, y pasa a ser lector de símbolos, y vuelto en amistad de la belleza, goce de la voluntad de su gusto en el procedimiento, y en la consolación y esperanza de su obra”, y es que quizás, tal como lo concibió Fijman, todos los verdaderos poetas deberían hacer en algún momento la pregunta: ¿Qué es la poesía? y es maravilloso cuando parte de la respuesta la tiene el propio poeta pero asociada bajo la forma de otra pregunta: ¿quién soy? 

Todo esto ya no tiene que ver con un género literario sino con una forma de existir en el mundo, una forma de consuelo en medio de esta pradera, aquel que lee un río no necesariamente es un poeta, el que puede leer símbolos, tal vez lo sea.

Textos consultados:

Revista Carapachay o la guerrilla del junco. Conversación con Alberto Muñoz. Año 2, Número 4, páginas 11-38. Disponible en https://revistacarapachay.com/2016/08/12/entrevista-a-alberto-munoz/

Número. 14, febrero de 1931. Mallarmé, lector de símbolos. Recuperada del Archivo Histórico de Revistas Argentinas (AHIRA). Disponible en: https://ahira.com.ar/ejemplares/numero-14/

jueves, 15 de enero de 2026

Todo lo nuevo parece perderse

En este río que siempre se lleva algo, me encuentro una vez más rodeado de la espesura, donde el día termina sin saber en qué silencio habrá un cauce, que repare a su modo lo que el fuego se lleva mientras sube hacia los cerros, entre las ramas inclinadas en el agua fría, sabiendo que anochece, que ya no somos los mismos, que al amanecer seguiremos teniendo un nombre.

Árboles negros se contemplan en el reflejo del río, el tiempo es una hebra que flota en la orilla, me pregunto si los peces seguirán saltando contra la corriente, si los pájaros harán otra vez sus nidos.

Todo lo nuevo parece perderse al paso del viento, esa espera sin ocurrir.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Vaya cosa la poesía

Hace poco leí que se formó un agujero negro ubicado a unos 135 millones de años luz de la Tierra, y que tiene una masa equivalente a 30 millones de soles...

me cuesta dimensionar esa cifra, realmente no la entiendo

mientras tanto, muy lejos de esa circunstancia, me quedo pensando en los problemas de la creación literaria...

tal vez se trate de lo mismo, pero a distinta escala, tal vez sea el poema lo más inabarcable, y no ese fenómeno que ni la física logra explicar

vaya cosa, el tiempo y el espacio, 

vaya cosa la poesía.

lunes, 22 de diciembre de 2025

Las desharrapadas conjeturas

En estos días de contemplaciones esquivas que acaso parecen atravesarse por última vez, reflexioné sobre algunas cosas sin que exista la posibilidad de vincular un puente entre las eventuales conjeturas. Por un lado, pensé en la idea del fracaso, no aplicada a lo que hago sino al contexto devanado en múltiples conversaciones internas, sin que lo producido -aún sea cultivado desde una llanura visible- permita explicar lo que hago. 

A lo que quisiera alcanzar, en este jardín de melancólicas sincronías, es a condensar el pliego de una periferia de textos cruzados, de silencios habitados por fantasmas que perdieron su voz, de concatenaciones literarias que olvidaron registrar el origen del improperio, la duda transformada en canción. 

No sé si pretendo acentuar la desacralización de los versos primigenios, esos que planteaban la autocompasión como un fin en sí mismo, una patria sin territorio, una hermosa derrota. 

Lo que viene, si es que viene, son fragmentos de escrituras sin colmenas, esperando posarme en el brazo tieso del espantapájaros, graznando entre los árboles del bosque.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Donde cruzan las palabras

Donde cruzan las palabras, el plano curvo de las ideas, algo las oblitera desde adentro, mientras un crepúsculo lleno de niebla cubre el horizonte. 

Sin darme cuenta, proyecté una sombra sobre mi futuro. 

Este suceso que hoy contemplo, 

este brillo que se expande, 

esta medida sin tiempo, 

estos papeles en el cajón.

martes, 2 de diciembre de 2025

Lo que no ocurre

"La cultura es un intercambio simbólico que sirve para armar un destino común, para inventar un mundo

Lucrecia Martel

No ocurre. 

Uno puede dar argumentos para ciertos conflictos internos, de algo que solo formará parte de una teorización densa, sin anclas debajo de los botes, sin sombras que puedan definirse. 

Pero el crepúsculo no forma parte del poema, es otro atardecer en esta curva del tiempo, una línea trazada con un lápiz de carbón, mientras me pregunto cómo desramar un sonido para que quepa en un verso, cómo hacer que esa piedra retumbe con palabras, mientras rueda a un fondo de agua fría. 

No ocurre, 

no es este el día, 

ni es este mi tiempo.