Ahora que veo mi caja de herramientas, siento que necesito un espacio para poder hacer artefactos, siento que el tiempo pasa a una velocidad que ya no puedo dimensionar,
detrás de cualquier tarea hay un cielo inconmensurable que no alcanzamos a contemplar,
no hay espacio para el cuestionamiento, la construcción del concepto, el entramado de cualquier articulación que una acción habilita,
y cuando parece que el simple ordenamiento equilibra los eventuales desasosiegos, pienso en todas las conchillas de mar que guardé en varias bolsas, sin saber que hacer con ellas, esperando algún día tener un jardín donde pueda colocarlas al lado de las macetas, como marcando un camino, o poblando un plano de vaivenes solitarios al lado de las orillas.
Esas fueron horas felices, y ahora estoy intentando liberar lo que atrapé para que el crepúsculo se parezca a un crepúsculo en esta curva de mi vida.


