sábado, 26 de septiembre de 2026

Mi caja de herramientas

Ahora que veo mi caja de herramientas, siento que necesito un espacio para poder hacer artefactos, siento que el tiempo pasa a una velocidad que ya no puedo dimensionar, 

detrás de cualquier tarea hay un cielo inconmensurable que no alcanzamos a contemplar, 

no hay espacio para el cuestionamiento, la construcción del concepto, el entramado de cualquier articulación que una acción habilita, 

y cuando parece que el simple ordenamiento equilibra los eventuales desasosiegos, pienso en todas las conchillas de mar que guardé en varias bolsas, sin saber que hacer con ellas, esperando algún día tener un jardín donde pueda colocarlas al lado de las macetas, como marcando un camino, o poblando un plano de vaivenes solitarios al lado de las orillas. 

Esas fueron horas felices, y ahora estoy intentando liberar lo que atrapé para que el crepúsculo se parezca a un crepúsculo en esta curva de mi vida.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Condensación

Discurrir sobre el plano en el que un poema cubre el contexto de una farola cuya débil luz no alcanza a distinguir las sombras al final del muelle, me ha parecido un problema sin resolver, no supe ver en esa instancia las diferencias en cuanto a la oscuridad de cada sombra, o si acaso superpuestas, resultaban más graves o más tenues. 

Ese trabajo queda sin hacer, mientras un color amarillo aparece fugazmente condensado en el cielo nublado del poema.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Cruzar los planos amarillos


Cruzar los planos amarillos mientras las conjeturas ígneas dejan expuestas las fragmentaciones de todo lo que acaso puede ser creado, ahora que el sol se parece al destello de una ventana de hospital, donde los pasillos blancos son cubiertos por las despojadas notas de un piano. 

De alguna manera, lo que logra esa música es poner un marco a un contexto de tu vida, a un contexto transitorio de tu vida, que necesariamente hay que dejar atrás. 

Yo todavía no estoy preparado, mientras pienso en estos rosados versos que quedaron deshilados al otro lado del atardecer.

sábado, 5 de septiembre de 2026

En este ir hacia adentro

En este ir hacia adentro, cuando apenas escucho detrás de la enramada, los aleteos de las sombras que alguna vez recogí, como tiestos de una remembranza que el tiempo transformó en desasosiego. 

Aquí es ahora, la hora yerta del diablo verde, saliendo y entrando en un sueño mientras mi brazo izquierdo tiembla luego de posar un balde lleno de agua en el patio de la infancia. 

Me quedan los pequeños silencios de jardines que no quiero abandonar, y pienso como será ese día cuando ya no pueda regar las plantas, si esa historia, al igual que otras, se perderá para siempre en el recuerdo de algún olvido.

domingo, 30 de agosto de 2026

El desamparo


La imagen del desamparo, tal vez sea frecuente en esta suerte de epifanía, concebir la antelación de lo no pensado, sabiendo que lo que se piensa aún se encuentra detrás del pensamiento, no hay trazo en ese cuadro -que acaso creemos pintar- que pueda cubrir los remiendos horadados por la lluvia como si fuera lava de un volcán, no hay paraguas arrojado desde un puente, para que muera en el poema en una página determinada, y podamos congraciarnos, al igual que Gilles Deleuze, con la irreductible idea de que el arte es la única cosa en el mundo que se conserva.


sábado, 22 de agosto de 2026

Un silencio a medio hacer

Un cauce vadea la palabra, y un huerto alcanza para cubrir una osamenta, porque siempre hay un silencio a medio hacer entre estas disquisiciones, mientras los fantasmas cruzan con sus farolas como si fueran poemas.

viernes, 14 de agosto de 2026

El espantapájaros cruzando el maizal

En el horizonte del poema, un espantapájaros baja los brazos y empieza a caminar, perdiéndose entre los maizales. 

Esa imagen no altera el plano amarillo del poema, pero su sentido genera algo nuevo. Se corresponde con lo no visible y con algún manto que cubrimos con palabras, que en cierto modo amparan la idea que tenemos sobre la belleza. 

Hay miel en las colmenas y vuela el polen sobre la hierba. 

El tiempo pasa demasiado pronto, entonces vuelvo a los primeros versos y cierro la tranquera que no quise nombrar. 

Para que el espantapájaros pueda llegar al otro lado del poema.