Acerqué mi sombra a la sombra de un árbol, y no encontré que fuera más oscura al superponerse, solo un cuerpo y una corteza, la única cosa que parecía visible en este atardecer.
Y cuando digo atardecer, no es el atardecer del poema, ni tampoco el de las personas que caminaban en el muelle, como sombras en un fondo anaranjado,
solo es una palabra flotando como una pluma en medio de una conjetura.

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