sábado, 4 de abril de 2026

Una escena sin nombrar

Intento ponerle un nombre a una escena vacía, para que la mera consecución de las palabras llegue antes que la resignación, en esta nada en donde me preocupo por el sentido de la asociación, acaso un movimiento que indique el inicio de algo nuevo.

Mover algo en esta escena sin nombrar, trazar los pliegos de una hilera de sombras, para conjeturar sobre el taciturno silencio de los árboles, alejarnos lo suficiente para que otro espacio sea creado.

Así, una lámpara es cambiada de lugar en el poema, la escena desteje la sombra que se inclina ante el tiempo, se ven las grietas en la pared pintada de verde, y el marco de la única ventana se hace visible con el atardecer.