martes, 7 de julio de 2026

Variaciones sobre el atribulado alcance de la poesía. Parte 2

Uno cree que modifica el desierto, que se abre un surco entre las espigas, pobladas en otro contexto, apenas inclinadas por la ventisca, sin que el labrador de sombrero pajizo pueda recoger ese amarillo en el poema, acaso la oscuridad de las sombras proyectadas por los álamos al atardecer, porque en esa labranza o en ese viento hay algo que no podemos dirimir, como cuando pasa un ave nocturna apenas transparentada en sus escamas plateadas bajo la luna, cruzando hacia el cielo del poema, sin los colores suficientes, sin las nubes adecuadas, perdidos por no saber dónde culmina ese vuelo, sin el auxilio de una metáfora que incluya el manto de una ausencia. Mencionar en este tránsito la invisibilidad del poeta, en el mismo momento que sacude las retorcidas ramas del árbol más alto del poema, para que caigan las naranjas en la hierba inclinada, para que alguien recoja algo antes de que anochezca.