Ahora que termina la canción, del poema que se enreda en la enramada, pienso en cómo deformar lo que se anuda, cómo hacerlo sin palabras
un texto para hacer visibles las capas, una mata bajo el silencio sin cubrir, del rocío en el plano ambarino donde los versos parecen dedos que arrancan pedazos de tierra, marcando los surcos, mirando a las hormigas avanzar hacia los derroteros fecundos, la idea anudada cuyo preámbulo es la perplejidad y el débil asombro mientras atardece,
esas toscas representaciones y esos simulacros
ese vaivén mientras me pierdo en el bosquejo donde
se anulan las percepciones.

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