domingo, 12 de julio de 2026

Entre una hilera de mañanas desangeladas

En este frío desasosiego, urdido entre una hilera de mañanas desangeladas, cubro sin un jardín el verbo de un tiempo rodeado de flores. No sé qué lugar ocupo en esa distancia que lo transitado y lo concebido apenas pueden comerciar, acaso un fulgor rosado, a centímetros de una evocación incierta, sin otra pretensión que contemplar con cierta perplejidad, esta curva de la vida donde los silencios quedan sin habitar. 

Así me pierdo en la pretensión de un frío albor, no desarrollado en el poema, mientras creo elucidar los pormenores de una construcción basada en preceptos y conceptos, atribulado ante las grietas de una simple manifestación literaria, bajo los pliegos de un contrapunto que aún pretendo dirimir.

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