He observado una escalera que no alcanzaba a llegar a la terraza, ni aún con los dedos extendidos, desafiando el vértigo y el improbable descenso, solo vi junturas mal hechas en las paredes agrietadas, personas que envejecieron haciendo los mismos revoques y dando una sola mano de pintura, para hacer de cuenta que el tiempo es un marco sin jardines ni razones que contemplar.
He pensado si tenía
algún sentido abrir el paraguas bajo la lluvia, mientras cruzaba sin prisa la
calle de mi infancia, los días que parecían curvarse en un verano sin promesas.
Porque todo eso lo sigo guardando en algún lugar, buscando sinónimos para
algunos vocablos, rodeado de fantasmas.
