domingo, 28 de junio de 2026

La paradoja de los poetas

A veces, en la orilla donde se abrevan las sombras de las eventuales conjeturas, pienso en el oficio de los poetas, y pienso en quienes aún siguen escribiendo en un blog, si acaso ese propósito no es otra cosa que una justificación de una leve presencia en el mundo, creyendo que podemos iluminar los recovecos sin esperar reconocimiento alguno, solo por el mero hecho de formar parte de una pequeña comunidad que acaso algún día reconozca un sentido, sin pretender un aplauso ni mendigar una aprobación. 

No creo entender lo que hago, probablemente la paradoja consista en ese prevalecer de la idea de que esta pobreza y esta oscuridad es el precio que se paga por sostener sin argumentos un espacio donde otros puedan apoyarse, así sea una breve lectura, el aleteo de un pensamiento, o una mera ventisca en una habitación vacía. 

En todo caso, creo que hacemos de cuenta que soltamos amarras en medio de la noche, que ese barco ebrio, apenas iluminado por la luna, anclará en algún amanecer, y que cuando alguien vaya a la orilla, no encontrarán a los poetas, solo palabras, parecidas a las huellas recién borradas por el mar.

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