En el medio de algo por atravesar, sin saber en qué tiempo y bajo qué murmuro, atribulado de los silencios y la incertidumbre, creo entender cómo será mi respuesta, si es que puedo cumplir lo prometido.
En esa escollera de cauces oscuros, donde se han hundido cada uno de los poemas, he visto como un barco sin coraza subió hasta las estrellas, sin dejar de surcar el mar, perdido en el desasosiego que una infancia sin memoria pretendió sepultar.
Y en el medio de ese fárrago de penas sin nombrar, desalentado de los faros y los puentes, espero amanecer mientras anclo mi destino en alguna remembranza, las palabras que aparecen en ese prado sin cruzar:
Tengo que volver.

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