domingo, 23 de marzo de 2025

Aquello de los malos poetas


Hay días en que siento que no entendí cuando Fogwil dijo “se necesitan malos poetas”, si lo que vale es un concepto y no el vuelo lírico fragmentado sobre jardines abandonados. 

Salto el cerco y me prolongo en otra escritura (la de un personaje conceptual que no escribe poesías): “voy hacia la digresión de un texto estructurado en formas perentorias, donde el devaneo de algo que se rompe cede a la curvatura del poema. Hay allí un límite del recurso que no debemos dejar de frecuentar, por más que nos cueste admitir todo lo que aún no sabemos de la poesía. El ejercicio me aleja de lo único que debería importarme: construir arborescencias indirectas con inflexiones recogidas de un silencio por habitar”. 

En todo caso, espero algún día ser uno de esos malos poetas que Fogwil reclamó.

sábado, 15 de marzo de 2025

El verso anclado de algún fragmento

A veces, cuando los días no son tan amenos, articulo en silencio un extraño mecanismo, intento que el verso anclado de algún fragmento tensione la noción de puente a través de la repetición de un bosquejo, como si se tratara de algo que se cultiva en medio de un desierto, un tallo que se parece a un río de piedra, una conjugación verbal con hilos de colores, un tiempo de arena en el péndulo de un predicado que ahora oscila entre glicinas sin edad. 

Poder cruzar al otro lado, sin importar las olas que llegan a mis pies, antes que las nubes se parezcan a una sentencia.  

jueves, 6 de marzo de 2025

Creyendo que esto es literatura

La correspondencia de algo que ya no espero, tan solo transitar el devaneo olvidado de una calleja, poblada de macetas blancas con flores rojas, creyendo que esto es literatura, 

y es que al final del día siento un poco el desconsuelo, 

son las voces que no se reflejan en el espejo, 

son las notas que recojo sin darme cuenta de lo que unen, 

es ese puente de hilo que cruza el océano, sin saber nunca en qué termina, 

si hay esperas del otro lado, 

si el acento acentúa la inmensidad, 

si no hay un páramo detrás o en el horizonte, 

si es acaso un ejercicio donde perderse, 

todo lo azul debajo, 

con toda el agua contenida, 

agua salada bajo el cielo celeste.

Es un día de marzo de muchísimo calor, en una hora en que todos los gatos son grises.

domingo, 23 de febrero de 2025

La incesante poesía


Hay miles de blogs de poesía en la web, en algún momento ocurre, que alguien se detiene a leer algo en medio de este bosque…

después es un misterio si ese algo se transforma en artefacto, cita olvidada o mera conversación, 

la vida continúa, como los carteles luminosos en las noches lluviosas, 

esperando que se apaguen al costado de la luna.

martes, 18 de febrero de 2025

Los breves ejercicios


Desde hace tiempo que solo planteo ejercicios breves arrojados al barro sin grandes pretensiones, como si fueran borradores de una reflexión siempre anclada en ideas preliminares, que no son tales cuando se establecen, solo representan pretextos envueltos en papel de diario, la niebla de una niebla donde se cruzan las palabras mientras atardece 

y es que a veces parece que algo ocurre, mientras rio a solas con los pájaros del bosque.

sábado, 8 de febrero de 2025

La hendidura en el poema


Abrevar en el mismo plano una sombra de muchos brazos, donde se dispersan las palabras como nervaduras trazadas por conductos obliterados, acontecidas de su tiempo, sabiendo que no es lenguaje, que toda penumbra pierde su oscuridad cuando no se encuentra en el poema, que el resplandor tenue de una hojarasca no alcanza para completar la pintura, que una vez más he llegado tarde a la conjetura, aquella que es atrapada en el exacto momento del fulgor revelado, acaso el problema de la hendidura en un artefacto de palabras, si dejar el surco para ser interpretado, si esperar a que la cubra una enredadera. 

sábado, 1 de febrero de 2025

El hilo de un hilo

Una niebla leve, arremolinada de cerezos, en una orilla cubierta de algas, donde las rocas son visibles, pretextos de los lobos que no aúllan en la noche cierta, sin moradas apacibles, en medio de los vientos.

y es que a veces los textos se cruzan hacia silencios indefinidos, acaso por no encontrar lo que debería ser frecuente: una delicada metáfora en medio de un puente, el hilo de un hilo que pierde la palabra.

domingo, 19 de enero de 2025

Como esta fuga hacia la nada misma

Pensé un final en donde los personajes conceptuales se retiran en fila india, tocando flautas, trompetas y violines, mientras desfilan rodeados de gallos y perros, llevándose lo irresuelto sin mirar para atrás, atravesando el lodo y las serpentinas, algo parecido a un cruce de caminos entre Kusturica y Gombrowickz. 

como esta fuga de calesas y pianos destartalados, que una manada de sordomudos transita con chambergos y chalecos desteñidos de atardeceres pardos, buscando la tierra prometida de trigales y maizales, el oro de los muertos cansados de vivir. 

como si estuviéramos afuera del paraíso, de ese campo blanquísimo, alambrado hasta el final del horizonte.

viernes, 10 de enero de 2025

Hacer visible algo

Hacer visible el deterioro de la trama, sin reducirlo a la mera percepción de un fragmento, acaso disipar, sin redundancia, el proceso de composición al pliego improcedente de su deliberado mecanismo.

de algún modo,

el método desplaza al procedimiento,

esos invisibles jardines sin cultivar.


viernes, 27 de diciembre de 2024

Cuando el poema olvida su origen

Una brisa con escarabajos de papel, los ruidos se van alejando, parecen tener a la distancia un sombrero de humo, algo o alguien -tal vez el pasado- hace una reverencia con el sombrero, que ahora ya no es un sombrero, es otra cosa, tal vez una escoba de cerdas brillantes, de esas que no sirven para barrer.

Es el prolegómeno de una inferencia acaso innecesaria.

Es el mundo que pusimos ante nuestros ojos, con teorías que no concluyen.

Es el verbo indefinido que miró hacia el día después con disimulada perplejidad.

En el medio de ese tránsito, donde soy invisible, el poema olvida su origen, se vuelve fértil tallo de una calabaza.

Nunca podré explicar aquel atardecer.

sábado, 21 de diciembre de 2024

El permanente desbalanceo del poema a construir

Me sigue interesando poder desbalancear una construcción -arbórea o lineal- para alterar el orden de la sucesión de una trama, un ejercicio de suspensión que en el poema puede permitir la asociación del don de la invisibilidad con el corte de un plano habilitado por la ausencia.

Si multiplicáramos el recurso, tendríamos un modo de problematizar el deshabitado alcance de una secuencia.

Ese cielo a medio hacer, a un costado de la conjetura, sin darme cuenta de los colores y las formas.

domingo, 15 de diciembre de 2024

La irregularidad del invisible recurso


Utilizar para la escritura una suerte de amuleto que después se pueda sacar, para asociar en la posterior lectura la ausencia o la imbricación de ese espacio en blanco, dirimido por una sombra que habla consigo misma.

Como diría Luis Chitarroni, ese recurso se decide en la corrección final, ese es el trabajo de editar de quien escribe.

El problema es cuando el criterio permea lo irresoluto de la trama, entonces es probable que esa suspensión de bloques semánticos visualmente entrecortados, terminen dejando en evidencia una irregularidad en la secuencia, el hueso descubierto de la palabra.

sábado, 7 de diciembre de 2024

Sembrar pies para que crezcan voces

Alguna vez Tomasín, el legendario baterista de Reynols, mientras hablaba de plantas con un amigo, dijo que deberíamos sembrar pies para que crezcan voces.

Quisiera ir hacia esa polifónica sincronía, atravesar todos los planos posibles, todos los conceptos apenas cultivados, y entre los hierbajos de mil colores y los murmullos ineludibles, encontrar la conjetura.

sábado, 30 de noviembre de 2024

Lo que aún tiembla en la noche

Sucedió en un concierto hace 30 años, un poeta con reminiscencias del punk, en su última canción, se detuvo durante un segundo, antes de transformar su angustia en un aullido, fue cuando Kurt Cobain eligió tocar "Where Did You Sleep Last Night" del blusero afroamericano Leadbelly, para finalizar un concierto acústico del cual se tenían pocas expectativas.

En algún punto, hizo que se detuviera el tiempo en ese segundo, cuando bramó la frase "I'd shiver the whole night through", (temblaría toda la noche), dándole otro sentido a la canción, tan honesto como doliente.

En un cuento de Julio Cortázar, “El perseguidor” -un homenaje al gran Charlie Parker- se lee lo siguiente, de parte de Bruno, un crítico de jazz:

al final Marcel convenció a Johnny de que lo mejor era probar, se pusieron a tocar los dos y nosotros los seguíamos de a poco, más bien para sacarnos el cansancio de no hacer nada. Hacía rato que me daba cuenta de que Johnny tenía una especie de contracción en el brazo derecho, y cuando empezó a tocar te aseguro que era terrible de ver. La cara gris, sabes, y de cuando en cuando como un escalofrío; yo no veía el momento que se fuera al suelo. Y en una de esas pega un grito, nos mira a todos uno a uno, muy despacio, y nos pregunta qué estamos esperando para empezar con Amorous. Ya sabes ese tema de Álamo. Bueno, Delaunay le hace una seña al técnico, salimos todos lo mejor posible, y Johnny se abre de piernas, se planta como en bote que cabecea, y se larga a tocar de una manera que te juro no había oído jamás. Esto durante tres minutos, hasta que de golpe suelta un soplido capaz de arruinar la misma armonía celestial, y se va a un rincón dejándonos a todos en plena marcha, que acabáramos lo mejor que nos fuera posible...

esos tres minutos de Johnny

ese eterno alarido de Kurt Cobain...

Si Cortázar hubiera escuchado esa canción, tal vez hubiera pensado lo mismo que pronunció el líder de Nirvana cuando intentaron convencerlo de que vuelta al escenario a seguir tocando: "No creo que podamos superar la última canción".

Y quizás hubiéramos tenido un cuento más en esta historia.

 

Nota:

https://www.pagina12.com.ar/783860-30-anos-del-unplugged-de-nirvana-la-catastrofe-que-no-fue

sábado, 23 de noviembre de 2024

Sobre la noción de artefacto dentro del plano artístico

Me aparto un poco de la borrasca, mientras las intermitencias literarias quedan ancladas entre los conceptos de imbricación y desbrozamiento, donde a veces quedo enredado.

Dediqué un breve tiempo a la reciente autobiografía de Daniel Melero “Incierto y sinuoso”, tanto por la información musical como por los conceptos urdidos en su exploración hacia lo intangible, y sobre todo me interesó cuando manifestó la necesidad de crear “Catálogo Incierto”, un sello de bandas under que a fines de los años 80’ estaban ocupando toda una escena emergente.

Siempre me sentí atraído por la noción de artefacto dentro del plano artístico, así sea un libro cartonero, así sea un cassette, como los que hacía Reynols en sus inicios (a veces pienso que fueron los únicos que entendieron perfectamente lo que significaba la experimentación creativa de los sonidos, liberados estos del formato canción), mientras que los demás músicos fueron enciclopedistas (o simplemente respetaron el formato impuesto por los sellos y los medios de comunicación), la banda de Tomasín -el baterista y poeta que habla con palabras inventadas-, fugó hacia adelante en términos de ruptura con todo lo  preconcebido, fueron libres en el mejor de los sentidos.

El emprendimiento anárquico de Catálogo Incierto documentó de algún modo lo que se estaba gestando a fines de esa década en Buenos Aires, hay una definición del líder de los Encargados que dimensiona el sentido de lo creado:  

“precisamente la búsqueda de no ser un sello discográfico le otorga la fuerza que necesita: va a ser finalmente un sello cuando deje de existir. Cuando haya ediciones limitadísimas y míticas, cuando se sepa de la existencia de ciertos discos aunque nadie los tenga”.

Catálogo Incierto se fue gestando con la venta de cassettes a través de afiches o panfletos, especialmente en los recitales, para Melero, una tirada de 20 cassettes ya equivalía a una edición. Estamos hablando de objetos únicos, irrepetibles.

En esa suerte de logia heterogénea, a decir del cantante, no solo se produce música sino que se generan trabajos actuados, sonidos sampleados para un ballet, obras de teatro, el espectro se complejiza.

Una escena recrea la comprensión del proyecto, ocurre cuando Daniel Melero le dice a Fidel Nadal, cantante de Todos tus muertos, que ese cassette que acababan de mezclar estaba destinado a ser un objeto histórico del rock.

Yo creo que el tiempo le dio la razón.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Lo que cabe en un devenir

“no hay espinas sin rosas” sostiene un dicho popular, yo me distraigo en el envoltorio de un florero con papel de diario, sobre una mesa de plástico pintada de amarillo.

Es esta una tarde sin memoria, esperando que los loros pueblen las palmeras.

Las bahías caben en un devenir, cuyo ancho plano tiene la edad de una sentencia, hora tardía en que las casas resplandecen, lánguidas bajo las cúpulas brillantes, abandonadas de hortensias.

Vuelvo por una hilera de josefinas, recojo de la calle un banco de madera desvencijado, lo pongo en mi jardín para que sostenga una maceta, donde florecieron hace poco las orquídeas de los pobres.

viernes, 8 de noviembre de 2024

Encontrar

Hay que ir al barro, a la primera relación posible, a lo ungido, es preciso conocer los alambrados y el horizonte, dejar la barca de las conjeturas, donde aún mora un perro verde.

concebir el contorno de lo disuelto, encontrar la sombra que todo lo habita.

domingo, 3 de noviembre de 2024

Sobre el registro del cierre

Hace unos años, Martín Kohan mencionaba en una discusión literaria algunas cuestiones que tenían que ver con la diferencia entre forma y contenido, hablaba de “un contenido que inhibiera la forma paródica, que inhibiera el registro irónico, lo que supuso una búsqueda nueva para mi escritura, yo había explorado muchas cosas sobre la base de la fragmentación y el corte, insistí sobre el efecto del cierre en el corte, no solo sobre la brevedad del fragmento sino poblar una novela de cierres, no solo el cierre de capítulos sino al fragmentar poder trabajar sobre el registro del cierre y el énfasis que el cierre tiene, que un texto estuviera casi saturado de cierres, así que en el momento de tener que resolver la forma, la resolución formal, me propuse ver qué pasaba en la escritura con un texto que no tuviese ni siquiera el corte de los capítulos, eso suponía una novedad por que no sabía pasar de un tema a otro”

Pensé el tema de la fragmentación en el poema, y recordé el libro de Oliverio Girondo, en la masmédula, por todo lo que significó la exploración de nuevas construcciones expresivas y la experimentación con el lenguaje, con rupturas semánticas que habilitaban nuevos sesgos, nuevas irrupciones.
El concepto me interesa para entender el cierre o abandono del poema, similar a los finales abiertos de algunos intentos cinematográficos, cuando ya no queda nada que agregar. Hay algo que en el poema queda afuera de esa lógica, y es el énfasis ubicado en una instancia que considere recurrentemente necesario instalar la noción del cierre, con escamas propias de un postulado, o como arrojan los últimos versos de un poema de Oliverio, en donde el cierre produce un quiebre que a la vez clama por un sentido:

entre epitelios de alba o resacas insomnes de soledad en creciente
antes que se dilate la pupila del cero
mientras lo endoinefable encandece los labios de subvoces que
brotan del intrafondo eufónico
con un pezgrifo arco iris en la mínima plaza de la frente
hay que buscarlo
al poema

sábado, 26 de octubre de 2024

El poema que no en la lluvia que tampoco

Una vez, esperé en vano desbrozar una conjetura, sin enmarcar los conceptos bajo el esquema de un ejercicio lírico, al final de la noche quedaron muchas cosas por preguntar.

Se trataba del inicio de un poema, un territorio difuso, con bruma, cercado por el desaliento.

En ese territorio imbriqué unos crespones borravinos sostenidos en el crepúsculo, que parecían no pertenecer al cielo que estaba describiendo, como prolegómeno de una tempestad.

El mar detuvo su movimiento, el tiempo dejó de aproximarse.


sábado, 19 de octubre de 2024

En un día como hoy


Hay versos que quedan estancados en orillas impares, concatenaciones apenas separadas por una coma, 

en ese arco sin edad, el tiempo es un paréntesis que no justifica la sequedad del poema, allí puede caber una hilera de álamos que desprenden su otoño en primavera, una ventana que alguien cierra, un pórtico de madera con marcas de sal, pero es probable que ninguna de esas imágenes encuentre un correlato, como también es cierto, al final del día, que nada de todo eso ofrecerá un amparo.

Acaso un poema sin concluir en un día como hoy.