viernes, 29 de marzo de 2024

En nombre de aquel Dios

El otro día (hace años), un niño junto a un hombre tocó el timbre de mi casa (que no funciona), para hablarme de Dios, lo hacía repitiendo de memoria lo que el señor que estaba detrás le había inculcado, de nada sirvió que le dijera que no creía en todo eso que estaba diciendo, el niño me preguntó por qué estaba enojado con Dios, fue allí que se hizo un silencio, y sentí enojo no por lo que decía el niño, sino por el hombre que asentía orgulloso lo que su cordero estaba repitiendo sin ningún tipo de razonamiento. Me enojó el lavado de cerebro.

Elegí el silencio y proseguir con mi día, el niño y el hombre se fueron sin mi respuesta, pero me hubiera gustado decirle, que cuando tenga la edad suficiente, lea el Evangelio según Jesucristo que escribió José Saramago, que entienda lo que fue el Concilio de Trento, que estudie lo sucedido en torno a las cruzadas medievales en nombre de aquel dios (como gustaba escribirlo el Nobel portugués), que comprenda cabalmente las atrocidades que se cometieron en nombre de la Iglesia Católica, así como de otras religiones.

En qué se convierte ese niño es un dilema.

La historia sigue su curso, así como la literatura ofrece su amparo.


viernes, 22 de marzo de 2024

Absenta

Voy entrando en un espiral, acaso la noche es esa luz blanca, como un chorro de agua, poblada de tibios sentidos.

los tallos líquidos de las botellas que se abren como árboles, busco un tamiz para poner un terrón de azúcar, evado el humo que gira denso, en los pliegos verdes del fondo lechoso, mientras algo cae sin peso.

un murmuro en el aire (carmín)

la penumbra que declina

                                        algo perpleja.           

no es esta la esfera que parecía pertenecerme

la de los nenúfares

                  como calas que declinan

                                 en un atardecer sin abejas.

soy yo,

el otro,

que ahora bebe,

muy quieto,

silenciosamente callado. 

sábado, 16 de marzo de 2024

El anhelo de lo inabarcable

Hay algo que admito, entremedio de planos que cruzo con frecuencia -desde lo conceptual y lo efímero- que es mi limitada concepción de lo creado. En ocasiones, es más el anhelo por cruzar el plano con ideas nuevas, que tratar de comprenderlas para desde allí tensarlas con otro entendimiento.

Esa segunda naturaleza es ahora mi principal dificultad.

viernes, 8 de marzo de 2024

La idea que aún carece de palabras

 Alguna vez, en la inmediación de una periferia, descubrí no entender el trazado de una elipsis, me interesaba la figura para aplicar un entendimiento en otro plano diferente. Era como ir hacia un concepto concebido desde la filosofía para insertarlo (si cabe el término), a un poema vinculado con un problema, dirimido bajo los parámetros de la crítica literaria. El problema, a su vez, tenía su propia bibliografía no frecuentada en este experimento.

En esa hora temprana, necesitaba prescindir del contexto.

El trazo elíptico habilitaba comprender el bosquejo de ideas desde una imagen fija que representaba un recorrido dinámico. El problema es admitir que uno se queda en la superficie de esa idea, y se pierde la inocencia del entendimiento, propio de toda lectura despojada de influencias. Fue allí donde comprendí la deformación de la escritura, elegir el barro en vez de soslayar las teorías no concurridas, acaso perderse…

Este puente suele desbarrancarse, uno cree muchas cosas, por ejemplo, que algún día habrá que cruzar hasta la otra parte del río, y traer una cuerda, lo suficientemente larga para tensarla de orilla a orilla, y así poder comunicar una idea.

Hacen falta símbolos, un nuevo lenguaje social, en este pretexto que es toda literatura

y aún hoy no tengo el valor de usar una máscara.

sábado, 2 de marzo de 2024

El significado de la verdad

Estuve años dirimiendo el significado de la verdad, abrevando teorías de las cuales trenzaba concepciones antagónicas, que confundían el bosquejo elíptico del recto camino con vuelos de pájaros negros en campos sin labrar.

ahora el sol se desplaza muy lentamente sobre una muralla pintada de blanco, pero el tronco del árbol sigue iluminado, el tronco negro de las hojas de oro.

sabiendo que todo lo que tenemos es una frase que alguien escribió en la polvorienta tierra, segundos antes de irrumpir el viento.