sábado, 8 de febrero de 2014

Preocupaciones...

No sé para donde arrojar mis verticales inquisiciones, vuelvo para el oeste. Ayer anoté unos vértigos, recogí frases sueltas, fijé distorsiones. El plano es una playa donde salgo a caminar dejando nombres en la orilla, creyéndome poeta, hundido en algún pasado inmóvil, donde apenas soy visible.

Últimamente las construcciones tienen un tono ocre en sus márgenes, como un eclipse que atraviesa un campo de margaritas. Me preocupa el centro de ese esquema, donde nacen las supuestas coordenadas prosaicas, la idea de homogeneidad dentro de un laberinto urdido por el caos, ciertas esquirlas que buscan encauzar la primer anomalía, cuando solo se trata de una irrupción, algo que ocurre, acaso la admonición de una posibilidad estética.

Hoy llovió todo el día, hubiese querido no hablar del tiempo, pero esa parte es la que no puedo resolver, después de todo nadie sabe que soy el áureo espantajo.

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