sábado, 25 de agosto de 2012

Los poemas en esquema de relatos




Luego, al final del camino, se vuelve atrás, recorriendo una zona indeterminada, imprecisa, como de naturaleza muerta, pero que habilitará la conjetura de lo creado, para tal vez encontrar alguna probable dilucidación, cuando lo que tenemos es simplemente un poema atravesado de sombras.

A veces el poeta se despeña al vacío sin encontrar el esquema del relato, y lo que resulta de su escritura es algo complicado de entender. Contra esa confusión avanza el poema, articulando imágenes, socavando barroquismos que parecieran imbricados de violáceos raptos de lucidez.

Yo debería de aprender de poetas como WashingtonCucurto, que expresan sin rodeos el poema que camina, como si estuviera comprando frutas en el mercado, y todo eso; el trayecto, las personas, los tomates en las cestas, las verduras, la balanza, las rotas veredas amarillas, fueran y no fueran el poema, para entonces obviar toda metáfora, sojuzgar sin atravesamientos lo que ocurre, trazar una línea horizontal y ya, unir puntos, hacer un puente entre el poema y el poeta, si tal cosa es posible.

Entonces el poeta lavaría las manzanas en su casa y en el poema, con agua limpia y fresca, y por alguna razón se quedaría pensando si fue la primera vez que vio una manzana, en su casa, y en el poema.

y saberse íntimamente que es el poeta el que compra las manzanas en el poema, que allí aparece el agua fría limpiando la humana fruta, y que no tiene por qué pensar en la melancolía de los zapallos, ni en las peras verdes envueltas en papel violeta, ni en la soledad que no narró mientras ocurría el poema..

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