jueves, 25 de febrero de 2010

Aquellos fulgores del Simbolismo


"Por qué cantáis la rosa, oh poetas / hacedla florecer en el poema...".
Vicente Huidobro

Es probable que el simbolismo francés del siglo XIX haya ofrecido las uvas más dulces en contra del anquilosamiento mezquino de buena parte del romanticismo, ya Baudelaire ofrecía jardines artificiales bajo la forma de sonidos, colores, perfumes y sensaciones, tal como aparecen en un soneto. Ya Rimbaud testimoniaría en su célebre carta del vidente la fatuidad de la vieja forma, adoptada casi por inercia por los intelectuales de la época: "todos han hecho su rolla, escrito su rolla"

"hacer florecer la rosa", o como diría Ruben Darío "hacer rosas artificiales que huelan a primavera: he ahí el misterio", desde algún intersticio del simbolismo, arrancaría las gasas a lo preestablecido y convencional, dejaría sin ornamento la linealidad y la estructura, nacerían otras "reglas" y otros modos de "ver".

Lo demás es un viaje tumultuoso en múltiples y azoradas direcciones.

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